El porqué de las cosas

¿Por qué hablar de la ciudad y de nosotros, de nosotros en la ciudad, de los otros, con una obra de teatro? ¿Por qué hacer hoy día una obra de teatro sobre cualquier cosa? En esta ciudad donde nacen obras como en Holanda tulipanes, nos preguntamos una y otra vez el motivo de este empeño, la diferencia. Apostamos por lo pequeñito, por la historia esbozada y por la intuición del público para completarnos, para entender que la elección de cada pieza supuso el sacrificio de otras muchas.
Respetamos, conocemos y admiramos la construcción cultural de Buenos Aires. Es esta una ciudad que quizá exista más gracias al arte, que se llena de valores y siginificados con sus canciones, escritores, películas, actores... Aunque poco se sepa de su rostro verdadero, del día a día, de lo que no sale en las noticias internacionales. Es un laberinto del que formamos parte y a la tradición de ese laberinto queremos sumarnos con este pequeño, mínimo montaje sobre historias que fueron, son o serán.
(foto.f.pacheco)

Vinimos de lejos

Porque la distancia no es sólo cosa de los mapas. También el tiempo cuenta. Mide. Y desde que llegamos a estas calles rotas, hasta este breve instante en que nos lees, caminamos lo nuestro. Una mañana cualquiera de hace ya casi dos años comenzamos a hablar de Buenos Aires. De lo que fue, es y será para cada uno de nosotros y para el mundo entero. Para los que sólo la conocen desde las páginas de un libro o gracias a la letra de alguna canción. Un tango, seguramente. Nosotros también, cada uno en su momento, amanecimos acá como si estuviéramos dentro del sueño de alguien. De a poquito, el sueño fue nuestro. Y quisimos contarlo. Hablar de lo que nos pasó y de lo que hoy sucede. De lo que pudo habernos ocurrido siendo otros. Esa era la excusa, ese fue el comienzo. Hasta aquí llegamos. Es sólo una de las infinitas maneras de contarnos. La nuestra en estos días. Pasen y vean.
(foto. i. masllorens)

Los personajes.

Margarita, vecina y presidenta del consorcio. Tiene un gato llamado Raúl y una madre que no le simpatiza.
Alejandro y Laura, pareja que se instala en el departamento después de Ana. Quizá se quieren más de lo que ellos piensan.
Ana, estudiante que se instala por un breve período en el monoambiente. Trata de ser y estar pero no sabe cómo.
Marina, amiga de Ana. Una de esas personas que sí quiere quedarse.
Fernanda y Manuel, hermanos que viven en el departamento antes que Ana. Solitarios y dependientes. Culpables y ajenos.
Trovarelli, artista discreto que pasó por acá durante un tiempo indefinido tratando de mejorar su pequeño mundo.
(foto.i.masllorens)
"Leemos uno de esos libros cuyo escenario es una determinada ciudad y, luego, desembarcando un día por primera vez en ella, advertimos que nada ha cambiado desde que nunca la visitamos”. O.Rolin, Siete ciudades.

LA CIUDAD como broma como trampa

como sala cerrada como cine la ciudad anunciada mentirosa deslucida engañada enredadera cotilleo constante boca abierta devoradora infiel comprometida charco sólo de barro pajarera proceso sin culpable luz de gas desilusión de un día contratiempo desamor angustioso repetido sacrificio de nadie tierra estéril cemento cementerio desatino propósito de enmienda eternidades solitarias desidias cotidianas auroras fluorescentes gatos ciegos descuartizada historia universales desnivel paso franco desalojo la ciudad desdentada sin camisa harapienta de pelo enmarañado disfrazada de gala hecha una puta de corazón antiguo y malgastado